Lactancia materna y medicamentos: lo que conviene saber en la Semana Europea de la Lactancia

Lactancia Materna

Si estás dando el pecho, esta semana también es tuya. En octubre celebramos la Semana Europea de la Lactancia Materna, y queremos aprovecharla para hablar de su origen, de lo que se reivindica este año y de una duda muy habitual: qué medicamentos puedes tomar mientras amamantas.

¿Qué es la Semana Europea de la Lactancia Materna?

Es una semana dedicada a proteger, promover y apoyar la lactancia materna, y a recordar que amamantar no es solo una decisión individual: necesita el apoyo de la familia, del entorno laboral y de los profesionales sanitarios.

Nace como una adaptación europea de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una campaña internacional que coordina la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA) y que se celebra en más de 170 países desde 1992. Su origen está en Italia: recuerda la reunión de 1990 en Florencia en la que se aprobó la Declaración de Innocenti, uno de los documentos de referencia en la promoción de la lactancia a nivel mundial.

¿Por qué se celebra en octubre?

La fecha tiene su poesía. Se hace coincidir con la semana 41 del año, que sería la fecha más probable de parto e inicio de la lactancia en un embarazo que empezara el 1 de enero. Es decir, representa de forma simbólica la primera semana de vida de un bebé. Además, fuera del periodo de vacaciones es más fácil que participen asociaciones, instituciones y familias. Cada año, la semana arranca el primer domingo de octubre.

El lema de 2026

Este año el lema es «Lactancia materna: un inicio sostenible en cualquier circunstancia. Fortalezcamos las acciones que funcionan». La campaña pone el foco en medir los avances reales y en evaluar el impacto de la lactancia en la nutrición, la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza. Dicho de forma más cercana: se trata de identificar qué apoyos ayudan de verdad a las madres y de hacer que lleguen a más familias.

Y ahí la farmacia de barrio tiene mucho que aportar.

La pregunta que más escuchamos: «¿Esto lo puedo tomar dando el pecho?»

Un catarro, un dolor de cabeza o una muela que molesta. Tarde o temprano, casi todas las madres que amamantan se hacen esta pregunta. Y muchas, ante la duda, prefieren aguantar el dolor o incluso dejar la lactancia unos días «por si acaso».

Empezamos por la buena noticia, porque es la que más tranquiliza: la gran mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia. Así lo recuerda la Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna (APILAM), una entidad especializada en lactancia que desarrolla la web de consulta e-lactancia: muy pocas situaciones justifican contraindicar la lactancia, y la mayoría de medicamentos, plantas o enfermedades no afectan a la calidad ni a la cantidad de la leche ni a la salud del bebé.

Esto importa mucho, porque dejar de dar el pecho «por precaución» no es inocuo. Los medicamentos suelen pasar a la leche en cantidades muy pequeñas, y cortar la lactancia de forma preventiva suele ser innecesario y puede afectar tanto al bebé como a la producción de leche.

Otra cosa que explicamos a menudo es que el prospecto no siempre es la mejor guía. Las advertencias sobre lactancia que aparecen en muchos prospectos no siempre se basan en datos científicos, así que no deberían ser la única fuente de información. Muchas veces el prospecto dice «consulte a su médico» o «evitar durante la lactancia» simplemente porque no hay estudios hechos, no porque se haya demostrado un riesgo.

Medicamentos que conviene revisar antes de tomar

Dicho esto, sí hay algunos medicamentos que merece la pena mirar con más atención. No se trata de memorizar una lista, sino de saber que existen y de preguntar antes. Estos son los que más solemos revisar en el mostrador.

1. Algunos analgésicos y jarabes para la tos

La codeína y el tramadol son dos de los principales. Los especialistas desaconsejan tomarlos durante la lactancia porque pueden causar daño al bebé, y esto incluye también algunos medicamentos para la tos y el resfriado que llevan codeína. Por eso siempre revisamos la composición de los antigripales y jarabes. La buena noticia es que hay alternativas: por ejemplo, el dextrometorfano se considera compatible como antitusígeno, y para el dolor o la fiebre, el paracetamol o el ibuprofeno no suponen ningún problema en la lactancia.

2. Descongestionantes nasales por vía oral

Aquí el problema no suele ser el bebé, sino la leche. Los medicamentos con pseudoefedrina pueden reducir la producción de leche, y como alternativa se pueden valorar el suero salino, un spray nasal o un humidificador. Si se considera que te conviene usarlo, lo recomendable es la menor dosis eficaz y durante el menor tiempo posible, vigilando la producción de leche.

3. Anticonceptivos con estrógenos

Es una consulta muy habitual en los meses después del parto. Los estrógenos pueden disminuir la producción de leche, y las opciones que mejor encajan con la lactancia son los métodos de barrera o el DIU y las píldoras solo con progestágeno. La elección siempre la haces con tu ginecóloga o tu matrona.

4. Los medicamentos «todo en uno» y de liberación prolongada

Los antigripales que combinan varios principios activos a la vez merecen una revisión: puede que uno sea compatible y otro no. También conviene evitar las versiones de acción prolongada de los medicamentos sin receta, porque los niveles pueden acumularse en el bebé. Muchas veces es mejor tratar solo el síntoma que realmente te molesta.

5. Plantas medicinales y productos «naturales»

Que algo sea natural no significa que sea compatible con la lactancia. Hay infusiones y complementos que se toman con toda la confianza del mundo y que conviene consultar igual que un medicamento.

El papel de la farmacia durante la lactancia

Quizá no lo sepas, pero cuando nos preguntas por un medicamento mientras das el pecho, no respondemos de memoria ni «a ojo». Consultamos fuentes especializadas, como e-lactancia, la web de APILAM en la que se puede consultar la compatibilidad de la lactancia materna con más de 41.000 términos, entre medicamentos, plantas, enfermedades, pruebas médicas y otros productos. Sus recomendaciones las elaboran pediatras y farmacéuticas a partir de publicaciones científicas recientes. Es una herramienta gratuita que también puedes consultar tú, aunque siempre es mejor interpretarla con un profesional que conozca tu caso.

En la práctica, esto es lo que hacemos cuando vienes con una duda.

Primero, valoramos si de verdad necesitas tomar algo. A veces un catarro se lleva mejor con lavados nasales, descanso e hidratación que con un antigripal.

Después, si hace falta un medicamento, buscamos la opción más compatible con la lactancia y te explicamos por qué la elegimos.

También te damos pequeños consejos que marcan la diferencia, como el momento de tomarlo. En algunos casos se recomienda tomar el medicamento justo después de dar el pecho, para que pase la menor cantidad posible a la leche en la siguiente toma.

Y si la medicación te la ha pautado tu médico, nunca te recomendaremos que la dejes por tu cuenta. Si tienes dudas, te ayudamos a plantearlas bien en tu próxima consulta.

Pero nuestro papel no se queda en los medicamentos. En la farmacia también te acompañamos con las dudas del día a día: el cuidado del pezón, las molestias de las primeras semanas, cómo elegir un sacaleches o qué hacer si notas el pecho muy cargado. Y, sobre todo, estamos para escucharte. A veces lo que más necesita una madre es que alguien le diga que lo está haciendo bien.

Cuándo consultar con tu médico o tu matrona

Hay situaciones que conviene valorar cuanto antes con tu médico, tu matrona o tu pediatra: si tienes fiebre y notas una zona del pecho roja, caliente y dolorosa, si el dolor al amamantar no mejora, o si después de tomar un medicamento notas a tu bebé más adormilado, irritable o come peor de lo habitual. Ante síntomas persistentes o empeoramiento, consulta con tu médico.

Una lactancia con apoyo

El lema de este año habla de fortalecer lo que funciona, y si algo hemos aprendido detrás del mostrador es que la información clara y el acompañamiento cercano funcionan. Ninguna madre debería dejar la lactancia por miedo a un catarro ni pasar dolor por no saber qué puede tomar.

Si estás dando el pecho y tienes cualquier duda, sobre un medicamento, un producto o simplemente sobre cómo te sientes, pregúntanos. Aquí estamos, en Sevilla Este, para acompañarte. Pásate a vernos.

María