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Inmunidad de grupo o rebaño ¿la hemos conseguido?

Ya tenemos los primeros resultados previos del estudio de seroprevalencia en España, ese que nos dice cuántos hemos pasado la enfermedad y hemos generado anticuerpos.

Al principio el resultado nos ha dejado algo chof, como de bajona, porque parece que solo el 5% de la población ha pasado la enfermedad.  Es cierto que en Soria han sido 14% mientras que en Sevilla solo somos un 2,3%. Y el total de españoles infectados serían de 2,3 millones, lo que es poco para lograr la inmunidad de grupo pero es 10 veces más que el numero de personas oficialmente registrados como casos confirmados por PCR.

¿Era esto lo esperado? Pues sí. Aunque en nuestra imaginación todos hubiéramos deseado que aquel resfriado de enero hubiera sido la  COVID-19, tiene pinta que no. Si nos comparamos con nuestros vecinos europeos, estamos todos por los mismos porcentajes.  El confinamiento ha funcionado para parar el virus, darle un respiro a nuestros sistemas sanitarios, pero no ha ayudado para la inmunidad de grupo o rebaño.

 

Siguiente pregunta importante: ¿Estamos preparados para una segunda ola? Este tipo de pandemia, como por ejemplo la mal llamada gripe española de hace ya más de un siglo, siempre vuelven con segundas partes que no son buenas… Al carecer de un tratamiento farmacológico efectivo o una vacuna, nuestra única esperanza era la inmunidad de grupo.

El virus salta de un individuo a otro, para propagarse. Cuando nos vacunamos o adquirimos anticuerpos un 60-70% de la población, alcanzamos la inmunidad de grupo. El virus tendrá muy complicado su propagación de un individuo a otro, porque se encontrará alguno con anticuerpos y cest fini.

Ahora mismo estamos muy lejos de esa inmunidad, porque al guardar la cuarentena, para no saturar nuestros sistemas de salud, nos hemos escondido del virus, y no hemos desarrollado la inmunidad.  Cuidado si estas pensando, pues mejor hubiese sido no quedarse en casa y seguir todo igual… Se ha calculado que para alcanzar la inmunidad de grupo habría tenido que morir más de 350 mil personas en España, sin contar esas otras muertes que se hubieran ocasionado por tener los sistemas sanitarios colapsados. La mejor estrategia es la que hemos desarrollado.

La esperanza también, con las medidas de confinamiento llevadas a cabo, es que el virus desaparezca, es decir, que cada vez haya menos contagios y si los hay estén controlados, para evitar una transmisión rápida e insospechada como nos ha pasado.

Ahora mismo, estamos en un momento de incertidumbre, donde una segunda ola de la enfermedad puede ser posible y hacer que todos volvamos a nuestras casas a falta de vacunas, medicinas e inmunidad.

Pero existe una certeza: que depende de nosotros mismos más que sobre los políticos, los sanitarios, y los expertos. La responsabilidad de hacer las cosas bien. En esta vuelta a la actividad, a nuestro día a día “normal” debemos ser precavidos y responsables. Mantener las distancias de seguridad, evitar las aglomeraciones, usar mascarillas en lugares públicos y mantener el lavado de manos o uso de geles hidroalcohólicos siempre presente.

En el momento de sentir cualquier síntoma de la covid19 comunicarlo, llevar a cabo la cuarentena necesaria y notificar todos los contactos que hemos podido tener.

 

Si controlamos todo esto, al virus le será también muy difícil pasar de una persona a otra y por tanto desaparecerá. Ahora más que nunca, la mejor vacuna y la mejor inmunidad frente al coronavirus es nuestra responsabilidad

 

 

Desescalada sí. Descalabro no. Ejercicio para desconfinados.

Tras prácticamente un mes y medio metidos en casa parece que las medidas de confinamiento han surtido efecto y poco a poco podemos volver a salir para hacer ejercicio.

Pero claro, la maquinaria, cuando no se usa, se oxida. Y nuestra forma física durante estos días de bizcochos caseros, torrijas y maratones de series se ha resentido como es lógico.

Tanto si echabas de menos a tus zapatillas de deporte como a tu mejor amigo como si eres de los que hace tanto tiempo que no coge el chándal que te has encontrado mil pesetas en un bolsillo, este artículo te va a ayudar a ponerte en forma en la desescalada sin sufrir percances.

  1. Protección ante todo

Hablamos de distancias de seguridad: si en circunstancias habituales dos metros son lo recomendable, cuando corres o vas en bici puedes expeler el aire con mayor fuerza por lo que cuanto más distancia, mejor.

Por otra parte, recuerda que este mes y medio no te ha dado un rayito de sol ni por casualidad, así que protege también tu piel.

 

  1. Empezar de cero

Empezamos como las Fases: de 0 a 5 y sin pasar a la siguiente hasta que estemos seguros.

Por supuesto, no puedes tirarte a la calle a hacer lo que habitualmente ejercitabas. Empieza por la mitad y aumenta poco a poco tiempo o intensidad. Eso sí, si vemos que nos resentimos, podemos aguantar más tiempo en el mismo nivel antes de dar el siguiente paso o hacer una pausa.

 

  1. Que el deporte sea sano

Y dirás… Pero ¡¡si el deporte siempre es sano!! Y lo es, siempre que lo hagamos con sensatez. No te olvides de:

  • Estirar antes y después de hacer ejercicio
  • Elegir horas que no sean de máximo calor
  • Llevar agua contigo e hidratarte

 

A lo mejor te parecen nociones muy básicas pero hace tanto tiempo que no hacíamos deporte que igual olvidamos estas cuestiones. Y no se trata de que queramos pasar de ser Arzak o Marie Kondo a Usain Bolt en cuatro días y medio.

 

De qué hablamos cuando hablamos de Test de COVID

Llevamos todo este tiempo de confinamiento escuchando hablar de test, hacer test test y test para poder volver a salir. Pero cada uno se lo imagina a su manera, con un hombre totalmente protegido recogiendo con un bastoncillo la muestra o una extracción sanguínea. Vamos a intentar explicar de qué hablamos cuando hablamos de test COVID.

Para empezar, vamos a diferencias dos tipos de test

  1. Los que detectan al virus o elementos propios de él (su material genético)-> Infección activa.
  2. Los que detectan anticuerpos, que es la forma que tiene nuestro organismo de defenderse del virus -> Detecta Inmunidad, si el bichito nos ha infectado en algún momento.

Comenzamos hablando de los que detectan al “bicho”. Aquí hay de varios tipos también.

-> Virológicas : conseguimos aislar el virus en un cultivo de células

-> Antigénicas: Detectamos partes del virus que son únicamente suyas

-> Moleculares:  Detectamos el material genético del bicho

Las que más se utilizan en este caso son las moleculares, seguro que has escuchado algo sobre la famosa PCR. La PCR es una técnica utilizada en biología molecular, relativamente rápida (unas 5 horas) que necesita un personal cualificado y unas instalaciones adecuadas para llevarla a cabo. La PCR permite detectar en una muestra tratada de la persona si hay material genético del bichito. Es decir, el virus está con nosotros.

Pero si tu ya te has notado maluscón, has guardado tu cuarentena y nadie te ha hecho ninguna prueba… ¿cómo podemos saber si has tenido COVID 19?

Para ello, se usan las pruebas serológicas, las que detectan la respuesta del sistema inmune. Cuando nos contagiamos, nuestro organismo lucha contra el virus fabricando anticuerpos, que lo van destruyendo.  Las primeras en aparecer son las IgM que son la infantería de nuestro organismo y luego aparecen las IgG que son como los francotiradores, directos, colocados y precisos en contra del virus.

¿Cómo los detectamos? Por las pruebas serológicas. Hay dos tipos: una más específica y que necesita personal cualificado ELISA y otra que son menos específicas, la inmunocromatografía, que es como un test de embarazo (porque salen una línea si detecta anticuerpos en menos de 15 min).

¿Estos últimos que parecen tan fáciles, son fiables? Pues depende de la sensibilidad, capacidad de detectar a la persona que ha pasado la enfermedad y de la especificidad, capacidad de detectar a quien no la ha pasado. Y también dependerá cuando nos lo hagamos, no es lo mismo muy pronto o demasiado tarde. Algo es algo, pero al ser una enfermedad nueva no sabemos que tipo de inmunidad se genera .

Con todo lo que hemos aprendido, ¿por qué son importante los test? Porque nos da mucha información, tanto de población inmunizada como población contagiosa. Podemos clasificar a las personas en 4 categorías:

  1. Persona sana que no contagia. Todos los test le salen Negativos
  2. Infectados tempranos: Son las personas que dan test PCR positivo y son contagiosos.
  3. Infectados tardíos: Son las personas que dan test PCR positivo, y en el test serológico positivo para IgM. Pueden ser aún contagiosos, depende de la carga viral.
  4. Recuperados: Son personas que dan negativo en PCR y puede que positivo en IgM y seguro positivo en IgG

Cuantos más test hagamos, más sabremos de la enfermedad, mejor nos prepararemos para posibles nuevas olas del virus mientras no exista vacuna y mejor controlaremos la pandemia y podremos volver a nuestra nueva normalidad.

Lo más importante es controlar casos asintomáticos y leves porque son los que más contribuyen a la transmisión del virus.  Mientras que no podamos, medidas de seguridad para evitar propagación, distancia de seguridad, utilización correcta de mascarillas  y lavado de manos frecuente.

Mascarillas sí pero con un uso correcto

Parece que el debate en las redes es si usar mascarillas o no. Nadie se pone de acuerdo y al final la población se divide entre los que tienen las N95 y se han gastado un potosí, porque los precios con el COVID están disparados, o aquel que va con bufanda o sin nada. ¿ De quién me fío? ¿mascarilla si o no?

Esta es nuestra opinión, después de leer multitud de artículos y ver también como es la situación que nos acompaña:

Muchos hemos escuchado que mejor dejar las mascarillas para los sanitarios, que tristemente se están enfrentando al virus en esta batalla, casi al descubierto. Otros dicen que mejor llevarlas todos, evitamos así el contagio y luego están las que los hacen de tela.

Cierto es que material para sanitarios no hay, por eso, todo material que se le pueda dar de protección a quienes luchen en la primera línea, mientras los demás guardamos posiciones en casa, bien que hacemos. Por eso, no me deja de sorprender ver a gente por la calle, con esa mascarilla FFP-2 Y FFP-3, incluso las que acabo de descubrir N95, que no están recogidas por la unión europea pero si aprobadas por la FDA. Esas mascarillas, filtran y evitan el contagio por virus, entre ellos el famoso COVID, además son reutilizables, se pueden esterilizar y son las que deberían poder utilizar nuestros sanitarios, que están cara a cara con pacientes que presentan cargas virales altas.

¿Quiere decir que a mi no me sirve para ir a comprar el pan? Sí, te sirven, si las llevas bien ajustadas, pero no es tan necesario si guardas las distancias de seguridad y evitas tocarte la cara, la boca, la nariz… El virus no esta volando por el aire que respiramos, el virus está en gotitas que salen de personas infectadas o en las superficies que han tocado personas infectadas. Realmente evitando tocar con las manos y tocarnos la cara, manteniendo la distancia de seguridad y haciendo el lavado de manos exhaustivo con jabón o solución hidroalcohólica, es suficiente.

En el caso de ser población de riesgo, obligada a ir a hospital, pues llevarla te ayuda a prevenir. Y si como es mi caso, tienes que cuidar de alguien infectado también te la recomiendan, además de todas las medidas de seguridad descritas. Y Ojo, si estás contagiado y usas una mascarilla con filtro…pues estás expandiendo el virus… Ese filtro no permite que entren en tu mascarilla partículas pero no evitan que salgan. De modo que si estás infectado estás ayudando al virus a que se difunda. Estas deberían estar siendo usadas solo por el personal sanitario. 

¿Y las otras mascarillas? Las que son quirúrgicas, de un solo uso. De esas se ha oído de todo también. En Europa y Norteamérica están diciendo de no usarla porque podemos desabastecer de ellas a los hospitales, que mejor distancia de seguridad… Sobre este punto se ha discutido hasta en el último número de la prestigiosa Revista Science. Este tipo de mascarilla no evitan la infección, pero si evitan el contagio, por eso desde China, sus expertos en salud publica, casi obligan a llevarla a la población, porque al llevarla, esas gotitas q pueden salir al toser/estornudar/hablar de una persona infectada quedan retenidas en la mascarilla. Es un método “altruista” de evitar contagios en masa.

Una actitud que nos beneficiaría a todos sería seguir la conducta asiática (no la China que come sopa de murciélago pero sí la surcoreana y japonesa): su propuesta es cuidarte tú, cuidando a los demás. Nos centramos en no contagiar a otros para frenar la curva. Ellos usan mascarillas y tienen apps de seguimiento para evitar contagios masivos. No hacen un uso egoísta de los sistemas de protección sino altruista. De hecho fueron los países que antes frenaron la curva. 

En conclusión: Tanto en personas con síntomas, confirmadas como en personas asintomáticas pero que pueden transmitir,  deberíamos usar mascarillas, porque a día de hoy, en medio de la pandemia, no sabemos si podemos ser vectores transmisores o no. Repito, no es para protegerme yo, es para proteger a los demás.

 

 

 

 

 

 

 

 

5 ejercicios en casa para nuestros mayores

Te mostramos algunos ejercicios sencillos y seguros para que los mayores conserven su buena circulación y tono muscular dentro de casa:
  • Marcha en el sitio: Camina en el sitio con diferente intensidad y ve aumentando así tu ritmo cardiaco poco a poco. Ideal como calentamiento para seguir tu serie de ejercicios diarios.
  • Sentadillas asistidas: Colócate al borde de una silla estable o de la cama y realiza varias series levantándote y volviéndote a sentar. Si tu condición física te lo permite, levanta también los brazos para tonificar así el tren superior.

  • Flexiones de brazos: Coloca las manos extendidas sobre una pared y poco a poco baja el cuerpo y vuélvelo a subir. Es importante que los pies estén bien fijos para no resbalarnos.
  • Sortear obstáculos: Colocamos en el suelo un objeto como una almohada o un cojín e intentamos superarlo con una zancada. El tamaño y la distancia del objeto siempre será acorde con las capacidades de la persona.
  • Palo de la escoba: Aquí viene uno de nuestros favoritos. Nos sentaremos en una silla y tomaremos el palo de escoba por delante colocándolo a la altura de los ojos manteniendo los brazos estirados. Si nuestra forma física nos lo permite, podemos mover el palo hasta la altura de nuestra cabeza y repetir varias veces el ejercicio.
Levántate del sofá, apaga la televisión , ponte tu mejor chándal y, ¡a hacer ejercicio dentro de casa!