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Tipos de mascarillas: Protección y duración.

Si a estas alturas de pandemia todavía te haces un lío con las mascarillas es que no te has enterado de nada es normal porque ha sido mucha información de golpe que, además, ha ido variando desde el inicio hasta ahora.

Para colmo ocurre que mascarillas que a simple vista pueden parecernos iguales, no tienen nada que ver. Y para remate de los tomates, sucede que los niños vuelven al cole y todos queremos que estén protegidos de la mejor manera, tanto ellos como cualquier incauto que se cruce con ellos. Vamos al lío:

1. Mascarillas higiénicas

Se pueden comprar en cualquier establecimiento. Sí, son las que venden en el súper. Y pueden tener apariencia de la típica mascarilla azul de pliegues u otros modelos totalmente distintos, con dibujos y colores.

Son para uso de personas sanas y sirven de forma colectiva ya que protegemos a la sociedad. Si todos las usáramos sin asomar la nariz ni hacer el pirata cuando pensamos que no nos ven, adiós Covid.

¡Grandes noticias! Las hay para niños e incluso por edades. Existen tres tallas, por ratios para los niños entre los 3 y los 12 años.

¿Son de usar y tirar? Sí y no.

Las hay reutilizables. El fabricante debe indicar en el etiquetado cuántas veces se pueden lavar para que sean eficaces.

Si no son reutilizables hay que tirarlas después de su uso. Suele recomendarse que no se utilicen durante más de cuatro horas. O si se humedecen, hay que tirarlas antes.

¿Son eficaces?

La eficacia se de una mascarilla se mide por el EFB (para que no te suene a chino cuando lo veas en las etiquetas, significa: Eficacia de Filtración Bacteriana). Siempre debe ser igual o superior al 90%.

Si es inferior, por muy mona que sea, pasa de ella…

Luego hay otro dato importante: la respirabilidad. El valor que debes mirar es que la presión diferencial sea inferior al 60 Pa/cm2.

2. Mascarillas quirúrgicas

Sólo se pueden vender en farmacias y siempre deben presentarse en un formato que garantice su protección

Su uso, también es para personas sanas, pero Sanidad las considera prioritarias si tienes síntomas o si no los tienes pero eres positivo en Covid19.

Son de usar y tirar. Y su duración depende del fabricante pero igualmente lo normal es que no se pueden usar más de cuatro horas y si se mojan, imagina que ocurre como con los Gremlins…

Además, añadimos otro pero: tienen fecha de caducidad. Así que fíjate que estén frescas y listas para ti.

¿Son más eficaces? ¿Menos?

Pues su eficacia depende del tipo. Sí, hay más tipos pero solo dos, don´t panic.

  • Tipo I. Igual o superior al 95%
  • Tipo II. Igual o superior al 98%

Y por último la respirabilidad, que debe ser inferior al 29,4 Pa/cm2.

Las hay para niños y de hecho, están recomendadas para aquellos niños y niñas positivos por Covid-19, independientemente si tienen síntomas o no.

 

 

7 archienemigos del verano y 7 maneras de prevenirlos

El verano está indisolublemente unido al sentimiento de pasarlo bien. De disfrutar. De tener vacaciones. De refrescarnos con un chapuzón o al aire libre. Pero tras estos buenos augurios se esconden siete problemas, siete, que pueden aguarnos la fiesta ¿Quieres conocerlos y saber cómo evitarlos?

 

Ojos rojos

Los ojos se secan no solo por la piscina o el agua y el sol, el aire acondicionado nos afecta más de lo que pensamos. En el coche, en la oficina, en casa, todo el rato aire acondicionado.

Unas gotas artificiales nos pueden ayudar a devolverles la humedad que necesitan. 

 

Pie de atleta

Se produce por el exceso de sudoración y por tener los pies húmedos ¿Cómo podemos evitarlo?

Usar chanclas siempre que te vayas a duchar en sitios públicos.

No usar calzado con el pie mojado.

También puedes prevenirlo con polvitos de esos para el olor de los pies. Pregúntanos y te diremos cuáles funcionan mejor. Ese polvito quita la humedad y tiene efecto antifúngico (anti hongos).

Si ya es tarde y lo has pillado, puedes pasarte a vernos y te recomendamos algún producto para combatirlo.

 

 

Cistitis

Las bajadas de defensa en ocasiones nos gastan esta mala pasada; el ir poco al baño; beber poco agua; tener el bañador mojado mucho tiempo…

¿Soluciones? Beber mucha agua y, en la medida de lo posible, no dejarte el bañador mojado mucho tiempo (puedes llevar una braguita de recambio). Ir al baño con más asiduidad.

Otro gran aliado es el arándano rojo. El arándano rojo es un preventivo que nos ayuda a que las bacterias no se peguen a las paredes de nuestro cuerpo y la infección no pase a mayores.

 

Estreñimiento

¿A quién no le afecta el estrés vacacional a la hora de ir al baño? Y esto sí que puede ser molesto…

Para evitarlo puedes llevar contigo comprimidos de aloe vera, que son naturales, y si los tomas por la noche al día siguiente te regularán correctamente.

 

Diarrea

Si el estreñimiento es molesto, estar con diarrea de vacaciones es la bomba…

Vamos a intentar prevenirla y si salimos de nuestra ciudad podemos recurrir al agua embotellada para que la diferente composición del agua no nos afecte.

Si la diarrea es potente podemos llevar con nosotros un poco de suero oral para no deshidratarnos y un probiótico intestinal para cortarla.

 

Picaduras

Jornada de ventanas abiertas, tiempo al aire libre y barra libre para los mosquitos.

Puedes prevenirlo con los sprays y cremas para ahuyentarlos. Y si ya te han picado puedes utilizar alguna pomada para aliviarte. Las hay naturales, incluso para los más pequeños.

 

Quemaduras solares

¿Qué decimos de esto? Quemarte hoy en día con toda la concienciación que hay es para hacérnoslo mirar ¿Te recordamos las pautas?

Protección solar cada 2 horas, después de haber sudado o tras un baño de más de 20 minutos. Ojo, que si te tiendes en la toalla, también puede restar eficacia ya que con el roce perdemos protección.

No vayas de valiente con aceites de coco a las tres de la tarde. Mira la protección SPF que requiere tu piel y ante la duda recurre a la más alta. Total, si te quemas el moreno te va a durar mucho menos…

Si ya es tarde, señora, y ahora nadie puede librarte de la rojez y el escozor de una quemadura, ¡no te pongas más al sol! Y pásate a preguntarnos porque hay sprays para calmar el dolor e hidratar la piel y evitar que salgan ampollas.

 

Pero ante cualquier duda, ¿sabes lo mejor? Venir a preguntarnos o incluso consultarnos por teléfono o por whatsapp. Estaremos encantados de ayudarte en nuestra farmacia de Sevilla Este.

 

 

 

 

 

 

 

 

Inmunidad de grupo o rebaño ¿la hemos conseguido?

Ya tenemos los primeros resultados previos del estudio de seroprevalencia en España, ese que nos dice cuántos hemos pasado la enfermedad y hemos generado anticuerpos.

Al principio el resultado nos ha dejado algo chof, como de bajona, porque parece que solo el 5% de la población ha pasado la enfermedad.  Es cierto que en Soria han sido 14% mientras que en Sevilla solo somos un 2,3%. Y el total de españoles infectados serían de 2,3 millones, lo que es poco para lograr la inmunidad de grupo pero es 10 veces más que el numero de personas oficialmente registrados como casos confirmados por PCR.

¿Era esto lo esperado? Pues sí. Aunque en nuestra imaginación todos hubiéramos deseado que aquel resfriado de enero hubiera sido la  COVID-19, tiene pinta que no. Si nos comparamos con nuestros vecinos europeos, estamos todos por los mismos porcentajes.  El confinamiento ha funcionado para parar el virus, darle un respiro a nuestros sistemas sanitarios, pero no ha ayudado para la inmunidad de grupo o rebaño.

 

Siguiente pregunta importante: ¿Estamos preparados para una segunda ola? Este tipo de pandemia, como por ejemplo la mal llamada gripe española de hace ya más de un siglo, siempre vuelven con segundas partes que no son buenas… Al carecer de un tratamiento farmacológico efectivo o una vacuna, nuestra única esperanza era la inmunidad de grupo.

El virus salta de un individuo a otro, para propagarse. Cuando nos vacunamos o adquirimos anticuerpos un 60-70% de la población, alcanzamos la inmunidad de grupo. El virus tendrá muy complicado su propagación de un individuo a otro, porque se encontrará alguno con anticuerpos y cest fini.

Ahora mismo estamos muy lejos de esa inmunidad, porque al guardar la cuarentena, para no saturar nuestros sistemas de salud, nos hemos escondido del virus, y no hemos desarrollado la inmunidad.  Cuidado si estas pensando, pues mejor hubiese sido no quedarse en casa y seguir todo igual… Se ha calculado que para alcanzar la inmunidad de grupo habría tenido que morir más de 350 mil personas en España, sin contar esas otras muertes que se hubieran ocasionado por tener los sistemas sanitarios colapsados. La mejor estrategia es la que hemos desarrollado.

La esperanza también, con las medidas de confinamiento llevadas a cabo, es que el virus desaparezca, es decir, que cada vez haya menos contagios y si los hay estén controlados, para evitar una transmisión rápida e insospechada como nos ha pasado.

Ahora mismo, estamos en un momento de incertidumbre, donde una segunda ola de la enfermedad puede ser posible y hacer que todos volvamos a nuestras casas a falta de vacunas, medicinas e inmunidad.

Pero existe una certeza: que depende de nosotros mismos más que sobre los políticos, los sanitarios, y los expertos. La responsabilidad de hacer las cosas bien. En esta vuelta a la actividad, a nuestro día a día “normal” debemos ser precavidos y responsables. Mantener las distancias de seguridad, evitar las aglomeraciones, usar mascarillas en lugares públicos y mantener el lavado de manos o uso de geles hidroalcohólicos siempre presente.

En el momento de sentir cualquier síntoma de la covid19 comunicarlo, llevar a cabo la cuarentena necesaria y notificar todos los contactos que hemos podido tener.

 

Si controlamos todo esto, al virus le será también muy difícil pasar de una persona a otra y por tanto desaparecerá. Ahora más que nunca, la mejor vacuna y la mejor inmunidad frente al coronavirus es nuestra responsabilidad

 

 

Desescalada sí. Descalabro no. Ejercicio para desconfinados.

Tras prácticamente un mes y medio metidos en casa parece que las medidas de confinamiento han surtido efecto y poco a poco podemos volver a salir para hacer ejercicio.

Pero claro, la maquinaria, cuando no se usa, se oxida. Y nuestra forma física durante estos días de bizcochos caseros, torrijas y maratones de series se ha resentido como es lógico.

Tanto si echabas de menos a tus zapatillas de deporte como a tu mejor amigo como si eres de los que hace tanto tiempo que no coge el chándal que te has encontrado mil pesetas en un bolsillo, este artículo te va a ayudar a ponerte en forma en la desescalada sin sufrir percances.

  1. Protección ante todo

Hablamos de distancias de seguridad: si en circunstancias habituales dos metros son lo recomendable, cuando corres o vas en bici puedes expeler el aire con mayor fuerza por lo que cuanto más distancia, mejor.

Por otra parte, recuerda que este mes y medio no te ha dado un rayito de sol ni por casualidad, así que protege también tu piel.

 

  1. Empezar de cero

Empezamos como las Fases: de 0 a 5 y sin pasar a la siguiente hasta que estemos seguros.

Por supuesto, no puedes tirarte a la calle a hacer lo que habitualmente ejercitabas. Empieza por la mitad y aumenta poco a poco tiempo o intensidad. Eso sí, si vemos que nos resentimos, podemos aguantar más tiempo en el mismo nivel antes de dar el siguiente paso o hacer una pausa.

 

  1. Que el deporte sea sano

Y dirás… Pero ¡¡si el deporte siempre es sano!! Y lo es, siempre que lo hagamos con sensatez. No te olvides de:

  • Estirar antes y después de hacer ejercicio
  • Elegir horas que no sean de máximo calor
  • Llevar agua contigo e hidratarte

 

A lo mejor te parecen nociones muy básicas pero hace tanto tiempo que no hacíamos deporte que igual olvidamos estas cuestiones. Y no se trata de que queramos pasar de ser Arzak o Marie Kondo a Usain Bolt en cuatro días y medio.

 

De qué hablamos cuando hablamos de Test de COVID

Llevamos todo este tiempo de confinamiento escuchando hablar de test, hacer test test y test para poder volver a salir. Pero cada uno se lo imagina a su manera, con un hombre totalmente protegido recogiendo con un bastoncillo la muestra o una extracción sanguínea. Vamos a intentar explicar de qué hablamos cuando hablamos de test COVID.

Para empezar, vamos a diferencias dos tipos de test

  1. Los que detectan al virus o elementos propios de él (su material genético)-> Infección activa.
  2. Los que detectan anticuerpos, que es la forma que tiene nuestro organismo de defenderse del virus -> Detecta Inmunidad, si el bichito nos ha infectado en algún momento.

Comenzamos hablando de los que detectan al “bicho”. Aquí hay de varios tipos también.

-> Virológicas : conseguimos aislar el virus en un cultivo de células

-> Antigénicas: Detectamos partes del virus que son únicamente suyas

-> Moleculares:  Detectamos el material genético del bicho

Las que más se utilizan en este caso son las moleculares, seguro que has escuchado algo sobre la famosa PCR. La PCR es una técnica utilizada en biología molecular, relativamente rápida (unas 5 horas) que necesita un personal cualificado y unas instalaciones adecuadas para llevarla a cabo. La PCR permite detectar en una muestra tratada de la persona si hay material genético del bichito. Es decir, el virus está con nosotros.

Pero si tu ya te has notado maluscón, has guardado tu cuarentena y nadie te ha hecho ninguna prueba… ¿cómo podemos saber si has tenido COVID 19?

Para ello, se usan las pruebas serológicas, las que detectan la respuesta del sistema inmune. Cuando nos contagiamos, nuestro organismo lucha contra el virus fabricando anticuerpos, que lo van destruyendo.  Las primeras en aparecer son las IgM que son la infantería de nuestro organismo y luego aparecen las IgG que son como los francotiradores, directos, colocados y precisos en contra del virus.

¿Cómo los detectamos? Por las pruebas serológicas. Hay dos tipos: una más específica y que necesita personal cualificado ELISA y otra que son menos específicas, la inmunocromatografía, que es como un test de embarazo (porque salen una línea si detecta anticuerpos en menos de 15 min).

¿Estos últimos que parecen tan fáciles, son fiables? Pues depende de la sensibilidad, capacidad de detectar a la persona que ha pasado la enfermedad y de la especificidad, capacidad de detectar a quien no la ha pasado. Y también dependerá cuando nos lo hagamos, no es lo mismo muy pronto o demasiado tarde. Algo es algo, pero al ser una enfermedad nueva no sabemos que tipo de inmunidad se genera .

Con todo lo que hemos aprendido, ¿por qué son importante los test? Porque nos da mucha información, tanto de población inmunizada como población contagiosa. Podemos clasificar a las personas en 4 categorías:

  1. Persona sana que no contagia. Todos los test le salen Negativos
  2. Infectados tempranos: Son las personas que dan test PCR positivo y son contagiosos.
  3. Infectados tardíos: Son las personas que dan test PCR positivo, y en el test serológico positivo para IgM. Pueden ser aún contagiosos, depende de la carga viral.
  4. Recuperados: Son personas que dan negativo en PCR y puede que positivo en IgM y seguro positivo en IgG

Cuantos más test hagamos, más sabremos de la enfermedad, mejor nos prepararemos para posibles nuevas olas del virus mientras no exista vacuna y mejor controlaremos la pandemia y podremos volver a nuestra nueva normalidad.

Lo más importante es controlar casos asintomáticos y leves porque son los que más contribuyen a la transmisión del virus.  Mientras que no podamos, medidas de seguridad para evitar propagación, distancia de seguridad, utilización correcta de mascarillas  y lavado de manos frecuente.