Ya se acaba el verano y pronto toca volver a la rutina: trabajo, cole, largas horas delante del ordenador‚ ¡¡A ejercer de supermamá y superpapá aún más si cabe todavía!! Y los días cada vez más cortos y fríos. Al final acabaremos por deprimirte, ¿no?

Pues no, hay que tomarse la “vuelta al cole” con alegría, como una nueva etapa para afrontar nuevos retos, alcanzar nuevos objetivos y, por qué no, iniciar nuevas actividades.

¿Has podido experimentar lo relajante que es disfrutar de una puesta de sol, sentir la arena envolviendo tus pies o despertar rodeado de montañas y naturaleza? ¿Te gustaría mantener esas sensaciones a lo largo de todo el año? Aunque pienses que es imposible, te equivocas. ¿Cómo conseguirlo? Comienza a practicar yoga 🙂

El yoga más allá de ser una disciplina para generar elasticidad, es un todo que relaja cuerpo y mente, ayuda a conciliar el sueño y a descansar mejor. Entrena la flexibilidad, eso seguro, pero también la paciencia. Además, lo puede practicar todo el mundo, no exige requisitos especiales.

Podemos pensar que el yoga se ha convertido en una moda cada vez más extendida, pero está más que justificada. Cada día son más los que se animan a practicar estos ejercicios milenarios, cuyos múltiples beneficios están avalados no sólo por sus más de 2000 años de existencia, sino también por la ciencia:

  • Mejora la función inmune
  • Mejora la función cardiovascular
  • Ayuda a perder peso
  • Permite entrenar la mente
  • Previene la incontinencia, ya que refuerza la musculatura del suelo pélvico
  • Está especialmente recomendado para combatir el dolor de espalda

El ejercicio es sin duda uno de los factores más importante para nuestra salud. Incluso si sufrimos patologías dolorosas, como la lumbalgia, donde además la movilidad está limitada, el ejercicio puede ser la mejor arma, ya que la inactividad y la debilidad muscular causan mayor dolor aún.

Debemos recordar además que el yoga no es sólo ejercicio, sino en gran parte, meditación. Es lo que ahora tan de moda llamamos mindfullness, que quiere decir Atención plena y consciente en el presente, sin condicionamiento o enjuiciamiento, con el fin de intentar calmar la mente. Centrarse en el aquí y ahora.

Quienes empiezan a meditar o practican mindfullness sienten que tienen mayor capacidad para regular sus emociones y controlar su estrés, y consecuentemente un mayor grado de serenidad y bienestar. Pueden, por ejemplo, hacer la compra o cocinar tranquilamente. También hace que tengan insights, es decir, comprenden cosas de su vida a las que no se puede llegar a través de un proceso analítico. Por ejemplo, llegan a darse cuenta de que viven con una persona con la que realmente no quieren estar, o que apenas miran a su compañero.

Lo ideal es asistir a alguna escuela de yoga y practicarlo al menos una vez por semana. Esto no quiere decir que con un curso de iniciación de unas semanas logremos un milagro‚ pero sí que puede abrirnos un nuevo camino por delante para el resto de nuestra vida.

Para empezar, os vamos a dar una serie de seis pasos de iniciación:

  • Respiración consciente. Siéntate en el suelo, sobre una manta doblada con las piernas cruzadas. Cierra los ojos y pon atención a tu respiración. Inhala, alarga tu columna hasta el cráneo y separa las costillas. Exhala aflojando la espalda, bajando los hombros, relajando la mandíbula y la lengua, contrayendo el abdomen.
  • Torsión con las piernas cruzadas. Sentad@ con las piernas cruzadas, coloca la mano derecha en la rodilla izquierda y la mano izquierda en el suelo, detrás de la espalda. Inhala, apoyándote sobre las manos y elevando la columna. Al exhalar, gira el tronco hacia el lado izquierdo manteniendo la elevación. Respira, como antes, entre tres y cinco veces.
  • La mariposa (Baddha-Konasana). Descruza las piernas y junta las plantas de los pies llevando los talones tan cerca del cuerpo como puedas. Inhala levantando el pecho y al exhalar, camina con las manos hacia delante hasta donde llegues, manteniendo la espalda recta, los hombros hacia atrás y la cabeza al frente. Repite entre tres y cinco respiraciones.
  • El perro boca abajo (Adho-mukha Svanasana). Pon las manos y rodillas en el suelo; manos bajo los hombros, dedos separados, índices paralelos y rodillas bajo las caderas. Inhala, relajando la cabeza y el cuello y doblando los dedos de los pies hacia dentro. Exhala elevando los glúteos para formar una línea recta desde las muñecas a las caderas y, si puedes, estira las piernas para formar una V invertida. Haz cinco respiraciones, apoya las rodillas y pasa a las siguiente postura.
  • El bebé (Balasana). Siéntate sobre los talones e inclínate hasta apoyar la frente en el suelo. Lleva los brazos hacia atrás, relajados, con las palmas hacia arriba. Inhala relajando el cuerpo y siente cómo la respiración masajes la zona abdominal. Haz entre tres y cinco respiraciones.
  • El cuerpo muerto (Savasana). Túmbate sobre tu espalda, con los pies separados, los brazos a los lados y las palmas hacia arriba. Cierra los ojos y mantén la postura. Mueve los dedos de manos y pies, a la vez que la cabeza de lado a lado. Abraza suavemente las rodillas sobre el pecho, rueda hacia el lado izquierdo y poco a poco incorpórate. Siéntate con las piernas cruzadas, haz una respiración profunda y junta las palmas de las manos en el centro del pecho.

Aunque hay múltiples apps que indican estas y otras muchas posturas y numerosos vídeos tutoriales en la web, no olvidéis que la mejor opción es siempre ir a una escuela con un profesional que nos enseñe