Vamos a la playa ¡¡bien protegidos para el sol!!

Toca estar alerta con el sol, para no tener que lamentarlo después. Sin excusas. Las claves: controlar el tiempo de exposición y hacer buen uso de los productos solares que protejan la piel.

La conciencia por proteger la piel del sol ha aumentado de manera muy significativa en pocos años. A ello han contribuido las numerosas campañas informativas y publicitarias pero también el alarmante aumento de casos de cáncer de piel y en especial de melanoma.

En pocos años hemos podido apreciar desde la farmacia cómo la obsesión por el bronceado ha dado paso a la inquietud por frenar los daños que ocasiona el sol. Y es que cada vez sabemos más sobre cómo repercute sobre nuestra salud a medio y largo plazo la sobreexposición solar continuada.

Lo bueno del sol

Tomado con moderación, el sol aporta grandes beneficios: ayuda a sintetizar la vitamina D, influye en el estado de ánimo y proporciona el bronceado que hoy día es sinónimo de aspecto saludable.

La otra cara de la moneda.

Sin embargo, si nos exponemos a sus rayos de forma irresponsable, la repercusiones pueden ser muy nocivas para la piel (quemaduras, envejecimiento prematuro, arrugas, manchas) y la salud (cáncer de piel, melanoma,…)

Tomar el sol de manera responsable

Para poder tomar lo mejor del sol sin correr riesgos conviene tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

– La protección y la dosificación en las exposiciones son la clave para obtener los beneficios del sol descartando sus efectos nocivos.

– Las primeras exposiciones han de ser moderadas y fuera del horario de máxima intensidad (de las 12 a las 16 horas)

– Antes de exponernos al sol debemos limpiar la piel de cualquier producto cosmético (cremas de tratamiento, maquillaje) para evitar posibles alergias.

– Los protectores solares protegen la piel y permiten prolongar el tiempo de exposición, por eso es tan importante su uso.

– Los factores de protección indican el umbral de resistencia de la piel antes de que se produzca un eritema (quemadura). Para poner un ejemplo: si en condiciones normales una piel tarda 5 minutos en quemarse, un índice de protección 20 multiplicará por 20 el tiempo que esta piel puede exponerse al sol sin quemarse.

– Es muy importante conocer el tipo de piel para elegir el protector solar más adecuado.

– Para que cumplan su función, los productos solares deben aplicarse de forma generosa unos 20-30 minutos antes de la exposición al sol y después de cada baño, sobre la piel seca. En los primeros días es recomendable usar un índice de protección muy alto.

– Los ojos deben protegerse con gafas de sol que tengan cristales reflectantes.

– Las colonias y perfumes con alcohol son sustancias fotosensibilizantes y pueden provocar manchas en la piel. En verano es mejor usar fragancias que no incluyan alcohol en su formulación.

– Después de los baños de sol es conveniente aplicar productos para calmar e hidratar la piel.

Protección infantil: somos responsables.

Los niños menores de 3 años no deberían tomar el sol directamente. Su piel es mucho más sensible que la de los adultos, por ello es conveniente protegerlos con gorros y camisetas y con productos solares de alta protección.

¿Qué hay de nuevo bajo el sol?

Para hacer más atractivo su uso, los nuevos protectores se encargan de añadir a sus fórmulas uno o más plus, como incentivo, como por ejemplo y novedad muy destacada, que se puedan usar sobre la piel mojada. Algo aparentemente tan sencillo puede impulsar la protección solar sobretodo entre la población más delicada, que son los niños.

Los protectores solares se van especializando según el público al que van dirigido. Llegan a ser muy precisos pues al igual que la cosmética de tratamiento los hay para todos los tipos de piel: grasa, joven, madura, con manchas, arrugas.

La protección contra los infrarrojos hasta hace poco no contemplada por muchos protectores va tomando cada vez más relevancia ya que cada vez existe más información sobre los efectos nocivos de esta radiación, capaz de potenciar los efectos negativos de los rayos UVA y UVB.

¡Cuidemos nuestra piel y nuestro moreno!

Todos pensamos en nuestro destino para las vacaciones… pero pocos piensan en qué protección solar llevar. Asusta saber que sólo el 29% de la población mundial usa protección y que 7 de cada 10 españoles lo hacen incorrectamente. Aquí vamos a ayudaros a que este verano cuidéis el órgano más grande que tenemos: la piel, y además ¡presumáis de moreno a la vuelta!

Ante todo, ¿qué significa SPF? (esas siglas que preceden a un número).

El SPF es un índice que indica la protección contra los rayos UVB (B de burning… que queman, vamos) y se traduce en el tiempo que podemos relajarnos al sol sin quemarnos. Un ejemplo: si nos quemamos en 15 minutos de exposición, con un SPF30 lo haremos 30 veces más tarde, 30×15= 450 minutos después…. siempre que usemos el protector correcto, en cantidad adecuada y reapliquemos, como mucho, cada dos horas.

Ahora… Cuéntanos a dónde te vas y te diremos ¡qué protección necesitas!

  • Playa: SPF50+. Toda precaución es poca.
  • Montaña: SPF30. No vamos a bajar la guardia: a mayor altitud menos atmósfera hay para filtrar los rayos.
  • Ciudad: SPF15 Podemos relajarnos. Si alternamos visitas a monumentos con sombrillas y autobús, claro.

¡Vamos a sacarle partido al sol!

Puedes broncearte. Pero hazlo con mucho cuidado y el resultado te sorprenderá. Aquí te dejamos algunos trucos

  1. Usa altísima protección. Aunque parezca contradictorio, si quieres un moreno bonito de larga duración, tienes que tener paciencia. Lo correcto es empezar utilizando protectores con el SPF más alto que encuentres y dedícale al sol pocos minutos al día (te tocará estar más tiempo bajo la sombrilla… pero para eso tienes varios días libres). Cuanto más tarde el color en aparecer, más durará después.

 

  1. No olvides unos cuidados básicos. El sol es más potente de 12 a 16 horas. En esa franja horaria no te broncea mejor, solo te quema más rápido, así que aprovecha para ir al chiringuito. Si vas a tomar el sol, hazlo a primerísima hora de la mañana o a última de la tarde, siempre con protección.

 

  1. Rehidrata. El proceso de bronceado en sí es una activación de la melanina del cuerpo como defensa contra a agresión solar. Contrarréstala cada día con una buena capa de after sun nutritivo. Tu piel te lo agradecerá.

 

  1. Viaja con cabeza y SPF: Los rayos solares no inciden de la misma forma en todas las partes del planeta. Si decides irte de vacaciones a lugares exóticos situados en los trópicos, ten en cuenta que el sol es mucho más potente en esas zonas porque cerca del Ecuador su distancia de la Tierra es menor.

 

  1. Destierrra falsos mitos: Cuando paseas por la orilla del mar con camiseta y sombrero, no estas protegida, el agua refleja e incrementa los rayos solares, que indicen directamente sobre tu rostro. La arena también refleja un 30% de las radiaciones. Dentro del agua y hasta un metro por debajo, se reciben el 100% de las radiaciones solares.  Los cristales del coche tampoco son una barrera, porque pueden pasar hasta un 60% de radiaciones! Incluso el césped húmedo devuelve sobre tu piel un 20% más de radiaciones solares.

 

Protegerse del sol ya no es un engorro. La nueva generación de fotoprotectores tienen una textura oil free, como los de la marca Avène, que tienen un toque seco que no deja la piel blanca. Además de ser resistentes al agua, cuentan con tres barreras de protección: por una parte, su sistema de fotoprotector de cuatro filtros; por otro, el pre-tocoferil, un eficaz antioxidante (ocho veces más potente que la vitamina E) que es fotoestable y neutraliza los radicales libres producidos por las radiaciones UVA, UVB e IR. Así que ¡ya no hay excusas! A disfrutar del Verano y a lucir piel bonita a la vuelta. Cualquier duda que tengáis, en Farmacia Aleste os ayudaremos.